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Licencia.

lunes, 21 de octubre de 2013

Adiós.


Querida Alma:


Adiós, adiós para siempre; adiós a todos los recuerdos y sentimientos, vuela libre. Eres fuerte, puedes hacerlo; deja a este venenoso cuerpo, ¡VETE!- Replico mientras exhalo mi último aliento antes de no verte nunca.
¡ADIÓS!- Grito mientras un vago recuerdo intenta colarse en mi corrompido cuerpo. Noches enteras escribiéndote, días enteros recordándote.

El amor es triste en su más completa definición. El amor es lo primero que perdí, la esperanza es lo primero que perdí, a ti es lo último que perdí; tú sonrisa es lo último que miré, tus ojos verdes es a lo último que recé.


Cierro los ojos, la luna ha dejado de brillar y ya le da miedo asomarse. El árbol ha muerto, los pajarillos cantan desentonados, la música exalta en mí ilusiones muertas del pasado, ecos sordos de lo que hubo entre tú y yo. El sol no se pone y en mi interior hay noche sin estrellas, noches sin luna, NOCHES SIN TI.


"No me mires, no me sientas, no me pienses"- te suplico mientras lees esta carta. No me sirven tus ríos de lagrimas sueltas, no me mates, mira al cielo, ¿Ves las estrellas? ¿Ves las luces que desprenden de ellas? No van para nosotros dos, van para ellas porque lloran, lloran al despedirnos, lloran con nuestro último beso, lloraban cuando discutíamos pero luego se alegran al ver que tú y yo nos miramos a los ojos y nos pedíamos perdón. Esto es diferente, ya no hay perdón, el abismo se ensancha y ninguno de los dos se atreve a mirar para atrás si no al frente en el horizontal y recto horizonte.

Adiós, adiós por siempre. Abro los ojos, los pajarillos han cambiado su pelaje a color negro, el árbol es tierra la luno está frívola y me sonría siniestramente, tiene dos grandes ojos por donde me mira y llora, llora sangre. El sol se ha vuelto Negro por que la Luna no la quiere abrazar, no quiere quemarse.
 El cielo está volviéndose turbio y los más preciosos animales ya no son de colores exuberantes como lo son siempre si no que ahora todos son negros. Con ojos llenos de maldad, rojos como una rosa de pasión; se pelean unos a los otros, se matan, mueren y yo contemplo esta escena y mientras tú no estás aquí si no que te da igual y simplemente huyes.

Olvídate alma, nunca me recuerdes. Adiós por siempre.

Te amé.

sábado, 19 de octubre de 2013

Ignorado.



Me siento ignorado por la gente a la que me quiere y no soy capaz de ver como todos pasan a mi lado y no se dignan ni siquiera a pasarse a mirarme, recogerme y llevarme a un lugar tranquilo y sosegado.
Vivo en el número triste de la calle soledad, la sangre no circula por mis venas, ha parado, las pesadillas recurrentes ya no vienen a mí ya que un día las mate con alcohol durante toda una noche.
El corazón está agujereado y las emociones se me escapan por los lagrimales. Árbol muerto y marchitado, te recuerdo, te tengo en mis pensamientos ¿Dónde estarás gran árbol? Te veo, un grupo de pajarillos se han posado sobre tus viejos ramales muertos y de ellos empieza a nacer hierba de los rededores, vida, vida pienso yo, vida fresca y gratificante empiezan a recorrer por tus raíces yermas. Te lo mereces gran árbol.

Soy feliz al ver a toda esa gente a mi alrededor, soy feliz cuando todos me lanzan una sonrisa porque por muy magullado que esté, los últimos latidos que impulsen la sangre infecta de este cuerpo serán las de esperanza, esperanza en que todos se olviden de mí rápido como yo, poco a poco les olvido a ellos.

No estés triste alma, no hagas correr tus lagrimas de cristal por tus puras mejillas. En estos días he podido reflexionar sobre a donde iremos todos, sobre lo que moralmente seremos algún día y lo he pensado bien alma mía. Cuando un ser querido le cubre la fría tierra marrón, una nueva vida nace como aquel árbol muerto. Vida nueva y estimulante para los que estamos a nuestro lado.
Acuérdate de mí pequeña alma cuando la tierra por donde pisas me cubra porque nueva vida correrá por las arterias del planeta, mi veneno se disipará y de ella nacerán bonitas hierbas de colores dedicadas hacia ti; extenderé un gran valle con esas florecillas para que se asombren sobre la belleza, para que sepan que un hombre carcomido por el veneno más cruel que existe, la tortura del amor, no triunfe sobre la belleza más hermosa, cálida y especial que ha podido existir nunca.

Me encamino hacia nuevas fronteras alma mía. Tanta gente me ha decepcionado, que ya no sé ni porque me merezco vivir. Te escribo esta carta desde lo más profundo de mi corazón sano, la pequeña parte que me queda y que en poco tiempo se consumirá como los últimos rayos del sol en una bonita puesta de atardecer tropical, porque pequeña alma, hasta cuando el radiante y cálido sol deja de brillar lo hace con tranquilidad, sin prisas y sin coacciones, lo hace sonriendo, brillando más que nunca, dando esperanzas a hombres que como yo, ya no la tienen. Ese seré yo pequeña alma, seré como el sol que te ilumina; poco a poco me iré fundiendo en tu horizonte pero lo haré más intenso que nunca.

Te amo.

jueves, 17 de octubre de 2013

Pesadillas.


Querida Alma de Cristal:

Desde tu exilio al olvido de mi corazón no he podido de dejar pensar en ti. Sólo veo vació donde hay abundancia y mi mente se desintegra con cada paso que das hacia el horizonte.

Tengo pesadillas recurrentes cada cierto tiempo desde que tú te fuistes pequeña alma cristalina.
El árbol del que te hable ayer está muerto en su totalidad, ahora sólo me toca recoger su marchito y podrido cuerpo y llevarlo lejos, allá donde los fuertes y salvajes caballos resoplan y corren raudos como el viento. Allá donde las vacas pastan por los verdes campos en un leve mecer del tiempo. Necesito olvidar el pasado pero, no puedo, es demasiado difícil para mí; te amo tanto alma mía que aún así te recuerdo en vagos sueños.
Esos sueños....sueños de marfil, sueños de plata; venid, venid a mí en las oscuras y pesadumbres noches y días, cuando me sumerjo en el olvido y mi existencia desaparece de toda razón humana dejando atrás estelas de desengaños y pasiones fallidas. Sueños ponzoñosos y serpenteantes, dejadme por favor, ¿Acaso no habéis hecho ya demasiado daño a un corazón noble?, ¿Acaso no habéis matado a todas mis razones y morales que tengo en mi interior?, ¡Atadme, secuestrarme, torturarme y matarme si hace falta pero antes dejad que todos mis sentimientos se liberen, que todas las hojas de este pasado árbol floten por la cálida y suave brisa del mar bravío, que el último pensamiento que tenga sea el de ese ser querido, dejadme sólo tener una última visión de esa persona, dejadme sólo estar un minuto más con él, dejadme decirle lo mucho que le quise y que le querré en todos los años venideros, dejadme que sus labios perfectos rocen con las arrugas de mi piel marchita y descompuesta, dejadme todo eso a un pobre hombre en el que desata toda su pasión en esta carta de tortura y consuelo!

Querida Alma, las pesadillas venenosas cada vez se amontonan en mi mente y temo la soledad al igual que temo a un gran oso, temo el quedarme sin recursos para no poder escribirte más estas pocas líneas que te ofrezco, temo que el alcohol pase más fluido y corrido por mis venas, temo que el humo de este cigarro me atragante los ulcerados pulmones en donde antes respiraba aire puro y fresco.

Lo recuerdo, recuerdo cuando fuimos al valle tu y yo a solas. Recuerdo cuando me cogiste de la mano, recuerdo la suave caricia de las hierbecinas rozándome, recuerdo cuando la suave mano tuya resbalaba por el rocío de las flores que tú me trajiste al pie de esa roca y lo más maravilloso de todo, recuerdo cuando tú me sonreíste; apoyaste las manos en mis hombros y me distes un cálido y exultante beso en donde el tiempo se ofreció a pararse; en donde el sonido de los pajarillos se caló por segundos, en donde el viento nos meció suavemente en donde el mundo entero nos miró y la luna aumentó porque se llenó de un gran deseo de amor, amor que ella nunca podrá tener.

El sueño de nuevo se me apodera, veo los sueños malignos acercarse a mí en caballos negros esquéleticos, sé que me quieren hacer daño y sé que me quieren hacer volverme loco pero no lo conseguirán porque mis pensamientos de tu y yo serán más fuertes y resplandecientes que cualquier maldad que pueda haber en el mundo.

Una jaula se apodera de mí. Ya están aquí, ya los veo, no podré escapar nunca de este ciclo insufrible de tortura y martirio. Lo siento.

Siempre tuyo.

martes, 15 de octubre de 2013

Perdón.

Querida Alma:

Te escribo esta carta en una noche de una gran luna llena con la mirada serena y con las manos atadas, atadas por una fuerte desilusión, la desilusión del amor. Otra vez te he vuelto a fallar querida alma y tú, como si nada, coges otro parche y lo pones sobre la zona en donde tu cuerpo está herido o magullado.
El veneno de la desesperanza corre por mis congeladas venas y el corazón, poco a poco; inerte como el viento deja de latir a su ritmo natural y se queda suspenso en el tiempo.

Veo la luna llena y te veo tu sonrisa, pequeña alma de cristal, veo tus sentimientos y emociones, veo como te encuentras ahora, triste por dentro pero radiante por fuera.

Querida Alma de Cristal, lo siento mucho por lo que te hago pasar y por lo que te haré pasar en tiempos futuros. Lágrimas caen a mí como una maravillosa cascada de emociones y sentimientos mezclados, lloro, lloro ante la hermosa luna llena, lloro, lloro ante el cementerio de tu corazón.
No puedo más pequeña, este cuerpo tiene demasiada metralla metida, sé que tú sólo quieres el bien para mí pero es hora de despegarse de este mundo cruel para viajar, viajar a lugares fantásticos de cuentos en donde el amor es la mayor sensación placentera que puede tener el ser humano.

Te busco por todos los sitios pero no te encuentro, te encuentro y aun así no te reconozco y paso de largo en el camino que sigue mi vida.

Veo un árbol, camino hacia él, árbol marchitado, dime tus penas, dime tu sensación, cada hoja que veo en ese árbol es un recuerdo bonito de mi vida que con el paso del tiempo se ennegrece y se pone mustio para siempre.

Dime árbol marchitado, ¿Por qué estás así? ¿Acaso eres tú el recuerdo vago de mi corazón? -No lo sé. Responde mi agitada mente. Dime árbol carcomido, dimelo; cuéntame tus logros pasados, tus fantasías antes de que nuestro más cruento enemigo pase de nuevo por delante de nosotros y haga caer la última hoja de esperanza e ilusión. No te preocupes pequeño árbol; el fin ha llegado para nosotros dos. Tu savia se oscurece. Mi sangre se para. Tus ramas se pudren. Mis sentimientos mueren como un rayo fulminante en una huracanada noche.
No puedo seguir escribiendo pequeña alma pero si hay algo que se resume es que perdóname por ser un cruel monstruo, perdóname por ser tan egoísta pequeña mía. Eres tan inocente, tan ávida cómo una paloma blanca en un feliz día de otoño...

No desesperes alma. Corre, camina, viaja antes de que este cuerpo salpique veneno en tus últimos sentimientos. No mires nunca atrás pequeña alma de cristal porque aunque tienes apariencia débil, ni las más huracanadas tempestades te harán caer.

RECUÉRDEME EN TU VIAJE HACIA EL EXILIO. Te amo mi pequeña...