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Cuando las palabras lloran. por Miguel Ángel Quintela Buendía se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-SinDerivadas 3.0 Unported.
lunes, 21 de octubre de 2013
Adiós.
Querida Alma:
Adiós, adiós para siempre; adiós a todos los recuerdos y sentimientos, vuela libre. Eres fuerte, puedes hacerlo; deja a este venenoso cuerpo, ¡VETE!- Replico mientras exhalo mi último aliento antes de no verte nunca.
¡ADIÓS!- Grito mientras un vago recuerdo intenta colarse en mi corrompido cuerpo. Noches enteras escribiéndote, días enteros recordándote.
El amor es triste en su más completa definición. El amor es lo primero que perdí, la esperanza es lo primero que perdí, a ti es lo último que perdí; tú sonrisa es lo último que miré, tus ojos verdes es a lo último que recé.
Cierro los ojos, la luna ha dejado de brillar y ya le da miedo asomarse. El árbol ha muerto, los pajarillos cantan desentonados, la música exalta en mí ilusiones muertas del pasado, ecos sordos de lo que hubo entre tú y yo. El sol no se pone y en mi interior hay noche sin estrellas, noches sin luna, NOCHES SIN TI.
"No me mires, no me sientas, no me pienses"- te suplico mientras lees esta carta. No me sirven tus ríos de lagrimas sueltas, no me mates, mira al cielo, ¿Ves las estrellas? ¿Ves las luces que desprenden de ellas? No van para nosotros dos, van para ellas porque lloran, lloran al despedirnos, lloran con nuestro último beso, lloraban cuando discutíamos pero luego se alegran al ver que tú y yo nos miramos a los ojos y nos pedíamos perdón. Esto es diferente, ya no hay perdón, el abismo se ensancha y ninguno de los dos se atreve a mirar para atrás si no al frente en el horizontal y recto horizonte.
Adiós, adiós por siempre. Abro los ojos, los pajarillos han cambiado su pelaje a color negro, el árbol es tierra la luno está frívola y me sonría siniestramente, tiene dos grandes ojos por donde me mira y llora, llora sangre. El sol se ha vuelto Negro por que la Luna no la quiere abrazar, no quiere quemarse.
El cielo está volviéndose turbio y los más preciosos animales ya no son de colores exuberantes como lo son siempre si no que ahora todos son negros. Con ojos llenos de maldad, rojos como una rosa de pasión; se pelean unos a los otros, se matan, mueren y yo contemplo esta escena y mientras tú no estás aquí si no que te da igual y simplemente huyes.
Olvídate alma, nunca me recuerdes. Adiós por siempre.
Te amé.
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Un adiós es un nuevo hola, una puerta cerrada una ventana que se abre. Vuela pajarillo lastimado, abre las alas y echa a volar pues esta ventana te llevará al nuevo Edén. Seca las lágrimas, abre tus alas e ilumina esta lúgubre habitación con el color de tus alas, esta jaula ya no es más tu casa ahora eres libre y puedes encontrar la felicidad que hasta ahora yo te daba.
ResponderEliminarTu cantar de cada mañana, serán mis lágrimas tras tu marcha. No mires atrás, no quiero que lo hagas quiero que seas feliz allá donde mis pensamientos no alcanzas.
Despierto en mi cama, solo otra vez. La ausencia de tu cuerpo en mi cama, tu voz se repite en mi despertar, tus últimas palabras y mi miedo a perder... Yo tendré pájaros en la cabeza, pero los tengo libres y prefiero mi locura a tus jaulas.
*-* Precioso.
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